Un despacho de Segunda Oportunidad recibe muchas más consultas de las que puede atender. Mucha gente llega desesperada, con deudas que ya no puede pagar, y casi todos merecen una respuesta. Pero no todos los casos se pueden llevar, y una primera reunión con alguien cuyo caso no encaja es una hora que no vuelve.
La buena noticia es que la mayoría de los casos se pueden orientar antes de la reunión con unas pocas preguntas. No sustituyen al estudio del abogado, que siempre se hace con la documentación delante. Sirven para algo más modesto y muy útil: saber si merece la pena sentarse.
1. ¿Cuánto debe y a cuántos acreedores?
Es la primera pregunta y la que más dice. El importe orienta sobre el tipo de procedimiento y sobre si compensa iniciarlo. El número de acreedores también importa: con un único acreedor el camino se complica, y conviene saberlo antes de prometer nada.
Pide una cifra aproximada y una lista sencilla: bancos, tarjetas, financieras, préstamos de particulares, Hacienda o la Seguridad Social. No hace falta precisión en este punto. Hace falta una foto.
2. ¿Puede pagar sus deudas a medida que vencen?
La Segunda Oportunidad está pensada para quien no puede hacer frente a sus deudas, o sabe que no va a poder en breve. Hay personas que llegan agobiadas pero que, ordenando sus cuentas o renegociando una deuda, todavía pueden pagar.
Pregunta si está pagando las cuotas, desde cuándo ha dejado de hacerlo y si ya le reclaman. La respuesta te dice si el caso es para hoy, para dentro de unos meses o para otro tipo de solución.
3. ¿Qué ingresos tiene y son estables?
Los ingresos condicionan qué vía tiene sentido. No es lo mismo una nómina fija, aunque sea baja, que ingresos que varían cada mes o la ausencia total de ingresos. Si el deudor quiere conservar algo, como su vivienda, la vía del plan de pagos depende de que pueda cumplirlo.
Basta con preguntar de dónde vienen los ingresos y si son fijos. El detalle llega después, con las nóminas o la vida laboral.
4. ¿Qué bienes tiene, y sobre todo, tiene vivienda?
La exoneración puede llegar por dos caminos: liquidando el patrimonio o con un plan de pagos. Saber desde el principio si hay vivienda, un coche o algún otro bien cambia por completo la conversación, y también lo que el cliente espera de ella.
Muchos clientes temen perder su casa y no lo dicen en la primera llamada. Preguntarlo con naturalidad evita malentendidos más adelante.
5. ¿Hay algo en su pasado que pueda impedirlo?
La ley pide que el deudor sea de buena fe y excluye algunos supuestos: por ejemplo, ciertas condenas por delitos económicos o sanciones graves en los últimos años, o haber obtenido ya una exoneración hace poco. Además, no todas las deudas se pueden exonerar: las pensiones de alimentos no lo son, y el crédito público solo hasta ciertos límites.
No es una pregunta cómoda, así que conviene hacerla con tacto: «¿Ha tenido algún problema con Hacienda o con la justicia que debamos conocer?». Lo que conteste lo valorará después el abogado.
Cómo hacer estas preguntas sin que se te vaya el día
Hechas por teléfono, una a una, estas cinco preguntas ocupan diez minutos por consulta. Con veinte consultas a la semana, son más de tres horas del equipo dedicadas solo a filtrar.
Hay dos formas de quitarte ese trabajo sin perder el criterio:
- Un formulario bien pensado. Que pregunte lo justo, con opciones cortas y sin parecer un examen, y que te llegue ordenado. Si alguien no encaja, lo sabes antes de llamarle.
- Un agente que pregunte por ti. Atiende la consulta en el momento, también de noche, hace estas preguntas en una conversación normal por WhatsApp y solo te reserva reunión cuando el caso cumple los criterios que tú le has marcado. Los demás quedan registrados, y eres tú quien decide qué hacer con ellos.
En los dos casos, la decisión sigue siendo del abogado. Lo que cambia es que llega a la reunión sabiendo de qué va el caso, y que deja de pasar tardes con consultas que nunca iban a encajar.
Si quieres ver cómo funciona en un despacho de Segunda Oportunidad, tienes el sistema completo en nuestra página de Segunda Oportunidad.
Esta guía orienta la primera conversación. La viabilidad de cada caso la valora siempre un abogado con la documentación del cliente.